CESM-CLM DENUNCIA QUE AUNQUE LA LEY DE PREVENCIÓN DE RIESGOS CUMPLE 20 AÑOS, ESTAMOS MUY LEJOS DE ALCANZAR LOS OBJETIVOS QUE ESTA DETERMINA.

NOTA DE PRENSA.  10 Noviembre 2015

CESM-CLM DENUNCIA QUE AUNQUE LA LEY DE PREVENCIÓN DE RIESGOS CUMPLE 20 AÑOS, ESTAMOS MUY LEJOS DE ALCANZAR LOS OBJETIVOS QUE ESTA DETERMINA.

 La presente nota es para exigir al Gobierno de la JCCM y a los Directivos del SESCAM que cumplan con la obligación de garantizar la salud de sus trabajadores adoptando las medidas necesarias para que esta protección sea real y eficiente.

Esta semana se cumplen 20 años de la aprobación y publicación de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos. Un quinto de siglo con las obligaciones claramente establecidas, con la responsabilidad de dotarse de los recursos y medios necesarios para garantizar la seguridad y salud de los trabajadores, y con la necesidad de que esta salud laboral sea real y no una declaración de intenciones incumplida.

 La realidad es que los médicos trabajamos sin que el SESCAM cumpla con nosotros sus obligaciones al respecto. Esto que puede parecer algo personal , algo poco importante y que sólo afecta a cada profesional, es en realidad un cáncer que corroe el sistema sanitario. Y las consecuencias no sólo las padecen los facultativos, sino que las sufren y pagan muy caro los usuarios y pacientes.

 La Ley de Prevención de Riesgos Laborales  obliga a la empresa a dotar al trabajador de los medios necesarios para realizar adecuadamente su trabajo sin poner en peligro su salud ni la de terceras personas a las que pudiese afectar.  Y eso no es lo que lleva 20 años ocurriendo.

 Las conocidas y debatidas listas de espera son la consecuencia y la punta del iceberg de las malas condiciones en las que trabajamos los facultativos. La escasez de recursos, plantillas deficitarias, falta de medios materiales, largas jornadas de trabajo, sobrecargas asistenciales e incumplimiento de los descansos necesarios legalmente establecidos, generan importantes riesgos laborales como estrés, falta de formación, cansancio, desmotivación y abandono.

Es urgente y necesario que este nuevo gobierno acepte y asuma que después de 20 años ha llegado el momento de afrontar como prioridad la necesidad de garantizar que los facultativos, y todos los empleados de la JCCM, trabajan en las condiciones adecuadas, con los recursos humanos y medios materiales necesarios.

 Es urgente evitar sobrecargas de trabajo que provocan agotamiento, falta de tiempo para atender a los pacientes y al final una pérdida evidente de calidad asistencial. Además de profesionales quemados, sin la motivación necesaria, propensos al conflicto y para nada identificados con la empresa que los maltrata.

 Llegan nuevos tiempos y debemos entrar de una vez en el siglo XXI, algo que en materia de prevención de riesgos aún no ha ocurrido. Incluso en la pasada legislatura regresamos al siglo XIX, sufriendo un retroceso de los derechos y de la salud laboral más acordes a los tiempos de la revolución industrial que a los de la conquista espacial.

Concretando, doten adecuadamente los servicios de prevención ahora totalmente insuficientes, cumplan su deber de que la planificación preventiva sea lo prioritario en la JCCM, no permitan que sus trabajadores estén expuestos a riesgos innecesarios. Y si por desgracia sufren un accidente o enfermedad no tengan que ser atendidos fuera del SESCAM por empresas menos dotadas, cuando por cercanía y recursos disponibles la asistencia es claramente más rápida y de mayor calidad si la presta nuestro servicio de salud.

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